Para los productores de berries en América Latina, la implementación rigurosa de Buenas Prácticas Agrícolas (BPA) y Buenas Prácticas de Manufactura (BPM) para prevenir la contaminación por virus (p. ej. norovirus, hepatitis A) no es solo una medida sanitaria: es una inversión estratégica que protege el acceso a mercados internacionales, reduce pérdidas económicas por retiradas de producto y fortalece la posición competitiva frente a compradores cada vez más exigentes. Proteger el producto desde la producción en el campo, incide directamente en la continuidad de contratos y en la reputación de la marca-país.
¿Por qué es importante para el negocio exportador?
- Acceso y permanencia en mercados exigentes: importadores y supermercados en USA, Europa y mercados asiáticos exigen certificaciones
- Incumplimientos en las BPA y BPM pueden derivar en rechazos en frontera, devoluciones y suspensión de proveedores.
- Costos evitables: retiradas de lotes y cuarentenas generan costos logísticos, multas y pérdida de ingresos; prevenir es significativamente más barato que gestionar un brote.
- Continuidad de la cadena de suministro: un brote en origen puede romper relaciones comerciales y provocar auditorías recurrentes.
- Reputación e imagen país: incidentes sanitarios afectan no solo a la empresa sino a la percepción internacional del país exportador
Medidas de buenas prácticas básicas para la protección del producto
- Gestión y monitoreo de agua: análisis regular de fuentes de riego y procesos (captación, almacenamiento, uso).
- Higiene del personal y manejo de salud laboral: protocolos de lavado de manos, instalaciones sanitarias adecuadas y política de exclusión laboral de trabajadores con sintomatología, reducen riesgos y son requisito de compradores y sistemas de certificación.
- Capacitación y cultura de inocuidad: formación documentada mejora cumplimiento operativo y reduce no conformidades en auditorías.
- Saneamiento de equipos y transporte: registros de limpieza y validación de sanitización protegen contra contaminación cruzada.
- Control de acceso y exclusión de animales: medidas de bioseguridad en campos y empaques reducen vías indirectas de contaminación.
- Trazabilidad y registros: documentación clara acelera respuesta ante alertas y facilita negociaciones con compradores y autoridades.
Retorno sobre la inversión
- Indicadores cuantificables: reducción de rechazos en aduana (%), días de inactividad evitados, disminución en reclamos/retornos.
- Comparativa costo/beneficio: inversión en monitoreo de agua, capacitación y mejoras de infraestructura vs. costo estimado de una retirada de lote (logística + indemnizaciones + pérdida de contratos).
- Beneficios intangibles convertibles: acceso a mercados premium, mayor estabilidad contractual y menor frecuencia de auditorías correctivas.
Recomendaciones operativas para exportadores en LATAM
- Priorizar auditorías internas trimestrales enfocadas en agua y prácticas de manipulación.
- Adoptar políticas documentadas de exclusión laboral por enfermedad y capacitación para todo el personal de campo y empaque.
- Considerar certificaciones de campo y empacadora tales como GlobalG.A.P., BRCGS, FSSC 22000, entre otras
- Implementar KPIs simples y visuales para la gerencia: % cumplimiento de muestreos de agua, % del personal certificado, número de no conformidades por embarque.
Las BPA y BPM orientadas a prevenir la contaminación viral en berries deben verse como una forma para asegurar el negocio ya que reducen el riesgo y aseguran la continuidad operativa. Para los exportadores latinoamericanos, invertir en estas medidas es clave para proteger ingresos, mantener acceso a mercados premium y construir una marca confiable en el competitivo mercado global de berries.
