Septiembre en Chile es sinónimo de parrilla, empanadas y fondas. Pero para la industria alimentaria, también es un periodo de máxima responsabilidad: la inocuidad no se negocia.
Puntos críticos que no se pueden descuidar:
- Cadena de frío: carnes, lácteos y mariscos siempre refrigerados.
- Manipulación segura: manos limpias, vestimenta adecuada y sin contaminación cruzada.
- Higiene en locales: agua potable, utensilios limpios y control de plagas.
- Etiquetado correcto: fechas de vencimiento visibles y rotulación transparente.
La responsabilidad compartida
La inocuidad no depende solo del consumidor final. Proveedores y distribuidores tienen la obligación de entregar materias primas seguras, trazables y certificadas. Cada eslabón, desde la producción hasta la fonda, debe garantizar que lo que llega al plato sea confiable.
Lo que se juega:
- Salud pública: prevenir brotes e intoxicaciones.
- Reputación: un error puede dañar la confianza de clientes y consumidores.
- Sanciones: decomisos, multas y sumarios sanitarios en caso de incumplimiento.
Recomendaciones prácticas:
- Elegir proveedores autorizados y con historial confiable.
- Capacitar al personal en buenas prácticas de manipulación.
- Asegurar cocción completa y separación de crudos/cocidos.
- Mantener la cadena de frío en transporte y venta.
- Comunicar al consumidor las medidas de inocuidad que se aplican.
En estas Fiestas Patrias, celebrar con sabor también significa proteger la salud y fortalecer la confianza en nuestra industria.
