Preparando el plan de capacitación 2026: recomendaciones prácticas para las empresas

El fin de año es más que cierre de tareas, revisión de indicadores y planificación presupuestaria. También es el momento ideal para revisar la cómo estuvo el plan de capacitación 2025, proyectar nuevas necesidades y definir qué competencias serán críticas para optimizar los procesos y maximizar la rentabilidad del negocio en el año que viene.

En 360 GMS hemos visto que las empresas que planifican estratégicamente su capacitación logran mayor impacto en productividad, cumplimiento normativo y desarrollo de equipos. Es por ello que, basado en nuestra experiencia, compartimos recomendaciones prácticas para diseñar un plan de formación sólido, realista y conectado con la estrategia empresarial.

1. Conecta el aprendizaje con los objetivos estratégicos del negocio

Antes de pensar en cursos, define qué quiere lograr la organización el próximo año.
Preguntas clave:

  • ¿Cuáles serán las prioridades operativas y comerciales?
  • ¿Qué riesgos regulatorios deben mitigarse?
  • ¿Qué capacidades serán necesarias para sostener el crecimiento?

Cuando la capacitación nace desde estas conversaciones, deja de ser un gasto y se convierte en una inversión estratégica.

2. Realiza una Detección de Necesidades de Capacitación (DNC) profunda y consciente

Esta etapa es crítica, especialmente en la industria de alimentos, donde muchas empresas aún trabajan desde solicitudes reactivas de las áreas de operación y calidad. Una DNC bien hecha considera:

  • Entrevistas y grupos focales con áreas operativas.
  • Revisión de evaluaciones de desempeño.
  • Indicadores de productividad y calidad.
  • Necesidades regulatorias y de certificación.

La clave no es preguntar “qué curso quieren”, sino qué capacidades necesitan para cumplir sus objetivos.

3. Evalúa brechas reales y no supuestas

Muchas organizaciones planifican capacitaciones basadas en intuición o tradición (“todos los años hacemos lo mismo”). Es momento de preguntarse:

  • ¿Qué brechas están limitando los resultados hoy?
  • ¿Qué áreas tienen baja participación o motivación?
  • ¿Qué competencias son críticas para los cambios tecnológicos o regulatorios que vienen?

La identificación precisa de brechas contribuye a que la capacitación sea una inversión que genera impacto en las personas y en el negocio.

4. Prioriza con criterio y optimiza el presupuesto

No todo se puede hacer a la vez.
Recomendamos priorizar según tres variables:

  1. Riesgo (inocuidad, cumplimiento, auditorías).
  2. Impacto en productividad.
  3. Relevancia estratégica para el negocio.

Con esto, el presupuesto se usa donde más mueve la aguja del negocio.

5. Diseña experiencias de aprendizaje que conecten con la realidad (y elige bien a tu socio estratégico)

El próximo año, más que cursos, las empresas necesitan experiencias aplicables y alineadas con la operación real.
Los adultos aprenden mejor cuando aquello que se enseña hace sentido, resuelve problemas y se puede aplicar de inmediato.

Por eso, es clave trabajar con un socio estratégico experto, capaz de:

  • Traducir las necesidades del negocio en experiencias formativas efectivas.
  • Diseñar actividades prácticas, desafíos reales y ejercicios aplicables.
  • Comunicar de manera clara el “para qué” de cada actividad.
  • Conectar cada módulo con indicadores y metas del negocio.

En 360 GMS cumplimos precisamente ese rol: acompañamos a las empresas a construir experiencias de aprendizaje que generan confianza, relevancia y resultados operativos visibles.
Cuando la capacitación se diseña bien, se siente en la productividad, la calidad y el clima laboral.

6. Mide desde el inicio, no al final

La medición debe pensarse desde la fase de diseño.
Puedes evaluar:

  • Asistencia y participación.
  • Transferencia al trabajo.
  • Indicadores operacionales post-capacitación.
  • Reducción de errores, rechazos o desviaciones.

Si no se mide, no podemos demostrar el real impacto de la capacitación.

7. Mantén un ciclo continuo de ajuste y mejora

Los programas no deben repetirse por inercia.
Cada año deben revisarse según:

  • Nuevos desafíos.
  • Cambios normativos.
  • Retroalimentación de participantes.
  • Resultados obtenidos.

La formación es un proceso iterativo: diseñar, aplicar, medir, ajustar.

En síntesis

El fin de año es el mejor momento para construir un plan de capacitación estratégico, basado en evidencia y orientado a fortalecer las competencias de las personas y su efecto en el negocio. Un plan bien diseñado reduce riesgos, mejora desempeño y prepara a las organizaciones para competir en un entorno cada vez más exigente.

¿Cómo apoyamos desde 360 GMS?

Contamos con un servicio especializado de Detección de Necesidades de Capacitación (DNC) que ayuda a las empresas a:

  • Identificar brechas reales.
  • Diseñar rutas de formación efectivas.
  • Optimizar presupuestos.
  • Alinear la capacitación con los objetivos estratégicos.

Si quieres comenzar el próximo año con una estrategia de formación clara, medible y de alto impacto, conversemos.

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