Gestión de plaguicidas: un pilar estratégico para la competitividad agroexportadora

En un contexto global donde la inocuidad de los alimentos y la seguridad del consumidor son exigencias crecientes, la gestión de plaguicidas se ha consolidado como un factor crítico para la competitividad de la agroexportación chilena. Hoy, un manejo responsable de plaguicidas no es solo una buena práctica agronómica: es un requisito legal, comercial y estratégico para acceder y mantenerse en los mercados internacionales.

Chile, como actor relevante en la exportación de frutas, hortalizas y productos agrícolas frescos, ha fortalecido su marco regulatorio con el objetivo de asegurar el cumplimiento de estándares internacionales de seguridad alimentaria. Un referente clave en este ámbito es la Norma Técnica N° 209, aprobada mediante la Resolución Exenta N° 892 del Ministerio de Salud, que establece los Límites Máximos de Residuos (LMR) de plaguicidas en alimentos, alineados con los criterios del Codex Alimentarius, la Unión Europea y Estados Unidos.

Este marco normativo no solo protege la salud de los consumidores, sino que también resguarda la reputación de la industria agroalimentaria chilena y su acceso a mercados altamente exigentes.

¿Por qué es clave una correcta gestión de plaguicidas?

1. Cumplimiento normativo y acceso a mercados internacionales

La Norma Técnica N° 209 define los LMR permitidos para plaguicidas en alimentos, reflejando estándares internacionales ampliamente aceptados. El cumplimiento de estos límites es indispensable para exportar a destinos como la Unión Europea, Estados Unidos, Japón y otros mercados estratégicos.

Cuando los residuos de plaguicidas superan los LMR establecidos, las consecuencias pueden ser críticas: rechazos en destino, devoluciones de cargas, alertas sanitarias y sanciones, afectando directamente la rentabilidad y la credibilidad de productores y exportadores.

2. Protección de la salud del consumidor y sostenibilidad

El respeto de los LMR no responde únicamente a una exigencia legal. Estos límites se establecen sobre la base de evaluaciones toxicológicas y análisis de riesgo, diseñados para proteger al consumidor frente a exposiciones repetidas a residuos de plaguicidas.

Una gestión adecuada contribuye, además, a una agricultura más sostenible, reduciendo impactos ambientales y promoviendo prácticas responsables a lo largo de la cadena productiva.

3. Confianza del mercado y competitividad agroexportadora

El cumplimiento riguroso de normativas como la Norma 209, junto con la adopción de estándares internacionales, fortalece la confianza de los compradores, mejora la imagen de marca-país y facilita la apertura de nuevos mercados. En un escenario global altamente competitivo, la inocuidad se transforma en un diferenciador estratégico.

Elementos clave para un manejo eficaz de plaguicidas

Cumplir con los LMR en distintos productos no ocurre por casualidad. Es el resultado de una planificación técnica adecuada, una correcta ejecución en campo y un control sistemático de los procesos. Entre los factores críticos destacan:

1. Formulación del producto

La formulación del plaguicida, la combinación del ingrediente activo con coadyuvantes y excipientes, influye directamente en su eficacia, toxicidad y persistencia en el cultivo. Una formulación adecuada permite optimizar el control de plagas utilizando la menor cantidad posible de ingrediente activo, reduciendo el riesgo de residuos elevados al momento de la cosecha.

Al seleccionar una formulación, es fundamental considerar:

  • El perfil de degradación del ingrediente activo.
  • La selectividad frente a la plaga objetivo.
  • La compatibilidad con otras prácticas agronómicas y programas de manejo integrado.

2. Aplicación responsable y Buenas Prácticas Agrícolas

La aplicación de plaguicidas debe realizarse bajo estrictos criterios técnicos y en cumplimiento de las Buenas Prácticas Agrícolas (BPA). Algunos aspectos clave son:

  • Uso de dosis recomendadas y correcta calibración de equipos, para asegurar aplicaciones uniformes y eficientes.
  • Evaluación de las condiciones climáticas, evitando aplicaciones con riesgo de deriva o lluvias cercanas.
  • Protección del personal mediante equipos de protección personal y capacitación continua.

Una aplicación responsable mejora la eficacia del tratamiento y contribuye a minimizar residuos innecesarios en el producto final.

3. Periodos de carencia y gestión de residuos

El periodo de carencia —también conocido como intervalo antes de cosecha— corresponde al tiempo que debe transcurrir entre la última aplicación del plaguicida y la recolección del cultivo, permitiendo que los residuos se degraden por debajo del LMR permitido.

En Chile, si bien la Norma Técnica N° 209 establece los LMR, los días de carencia específicos se encuentran definidos en las etiquetas de los productos autorizados por el Servicio Agrícola y Ganadero (SAG).

Una correcta gestión de los periodos de carencia es clave para:

  • Evitar rechazos en destino.
  • Asegurar productos inocuos para el consumidor final.
  • Optimizar decisiones de cosecha y logística de exportación.

Gestión de plaguicidas: una herramienta estratégica para la agroindustria

El manejo adecuado de plaguicidas —desde la selección de la formulación hasta la aplicación y el control de carencias— es un componente esencial para garantizar calidad, inocuidad y cumplimiento regulatorio. Para productores y exportadores chilenos, representa además una herramienta estratégica para sostener su competitividad en mercados globales altamente exigentes.

Adoptar una visión proactiva en la gestión de plaguicidas permite reducir riesgos legales y comerciales, fortalecer la sostenibilidad del sector agrícola y consolidar la confianza de los consumidores a nivel mundial.

En 360 GMS Group, acompañamos a las organizaciones agroalimentarias en el fortalecimiento de sus sistemas de gestión, apoyando el cumplimiento normativo y la mejora continua como base de una agroexportación segura, competitiva y sostenible.

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